La Naturaleza de la “Realidad”

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Creo que decir que alguien comprende la verdadera naturaleza de la realidad es pecar de ingenuo. Hay sabios en el mundo, y si hay algo que nos han dejado claro, es que la incertidumbre y la ignorancia que tenemos sobre el Universo es lo único seguro. Somos pequeños en un mundo/contexto quizás infinito.

 

Sin embargo, se puede hacer una aproximación sencilla a algunas cosas que suenan a “verdad”. Dicen que verdad es aquello que es útil en un momento y contexto dado. Hay conocimientos e ideas que nos hacen sentido, que nos abren los ojos, que resuenan y despiertan una felicidad dentro de nosotros. Esas cosas son las que a continuación pretendo describir, siempre recordando que son suposiciones y que no tengo la más mínima idea de si lo que estoy expresando es cierto. Escribo con la esperanza de que estas palabras puedan ser útiles.

 

La “realidad” responde a lo que nosotros esperamos de ella. Es decir, vivimos es un escenario que es maleable, modificable, una configuración energética que toma forma según lo que nosotros, que somos creadores de realidad, queramos manifestar. Nuestra mente viene siendo una herramienta que usa los pensamientos para darle forma a lo que va pasando. En donde centramos nuestra atención, allí va nuestra energía, y eso termina manifestándose en nuestra vida.

 

Somos seres espirituales viviendo una experiencia terrena. El planeta y el Universo completo son una “materialización” del espíritu. Por ende nuestra esencia es luminosa. Encarnamos en este plano para realizar un aprendizaje. La realidad terrena es sagrada, una verdadera escuela donde la principal tarea es recordar lo que somos.

 

El Mundo de “afuera” es un espejo que nos devuelve o refleja lo que llevamos “adentro”. Lo que nos molesta en otros, es aquello que no toleramos de nosotros mismos. Nuestras enfermedades y traumas nos están hablando de un proceso profundo que necesita expresarse y que utiliza un lenguaje que podamos comprender. Un cáncer en la garganta puede significar que nos hemos pasado la vida guardando un secreto que tiene que salir o que no hemos sido capaces de expresarnos adecuadamente.

 

La mente comprende la metáfora, y más aún, se puede usar la metáfora (los símbolos) para canalizar procesos internos. Dado que la realidad responde a la mente, y la mente funciona utilizando símbolos, podemos hacer uso de los mismos para expresarnos y sanar nuestros procesos. Por ejemplo: realizar ceremonias para marcar fin/comienzos de ciclos. Otro ejemplo es lo que Alejandro Jodorowsky llama “psicomagia”, que consiste en utilizar actos simbólicos para deshacerse de límites mentales.

 

Somos parte de una trama energética. Todo lo que hacemos, pensamos, decimos, todos los procesos de la naturaleza tienen asociada una energía. Esa energía es la que se materializa y se trasforma en nuestra realidad. Esa energía es manipulable, canalizable, maleable, responde a nuestro pensamiento. Por ende el lenguaje (hablado y simbólico) que es una forma de expresar una energía, es creador de realidad. De aquí se desprende la importancia de bien. Decir (bendecir), hablar bien, usar cuidadosamente las palabras, porque todo tiene una energía asociada y termina moviendo otras energías.

 

La ciencia y la religión no son enemigas. Los últimos avances de la ciencia (sobre todo de física cuántica) dan luz sobre los conceptos que se han comentado. La realidad es una trama energética y la materia responde al pensamiento. Religión y ciencia tienen un punto en común: la espiritualidad. Si a la religión le sacamos los dogmas, y a la ciencia le quitamos la racionalidad extrema, ambas dejan ver que la naturaleza de la realidad se parece a lo que ya hemos dicho.

 

Todo es Uno. Somos parte y todo al mismo tiempo. Somos expresiones de un todo, dentro de cada átomo de cada ser vivo y no vivo del Universo se encuentra en potencia el Universo entero. Una semilla es un bosque. Es imposible hablar de “individualidad”, somos seres interconectados, que dependemos unos de otros. Las relaciones energéticas que nos conectan son la trama y motor de la vida.

 

Lo que llamamos magia o eventos “sobrenaturales” son solo aquellas expresiones de la realidad que nuestra limitada percepción nos impide ver. Hay que abrirse a nuevos lenguajes, hay que aprender a ver. Somos creadores, somos magos.

 

Estas ideas me han sido útiles y creo que he vivido situaciones donde he tenido atisbos de su veracidad. Las comparto con la esperanza de que puedan ser útiles para otros.

 

Nicolás Tamayo

Fuente: http://elcaballogriego.wordpress.com/

Tomado de: http://www.periodicodecrecimientopersonal.com/la-naturaleza-de-la-realidad/

 

 

 

 

 

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