Ateos: ¿Enemigos a vencer o víctimas del prejuicio colectivo?

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Queridos amigos. Hoy quiero hablares sobre un tema por demás controversial, pero importante: los ateos.

 

La convivencia entre las personas, suele estar fuertemente relacionada con sus gustos, ideas, educación del seno familiar y con su forma de ver la vida. Tan es así, que es muy común presenciar disputas y rivalidades intensas entre grupos de gente . Fanáticos de algún equipo deportivo o de posturas ante el cambio estructural de alguna ley. Refiriéndonos en esta ocasión a los ateos, pretenderemos definir si son enemigos a vencer o víctimas del prejuicio colectivo.

 

Como sociedad, estamos mal entrenados para el cambio. Al ser humano le gusta la seguridad y estabilidad de ciertas cosas que considera buenas. Convirtiéndolas en tradición. Y algunas revoluciones de pensamiento generan resistencia ante el cambio y sus consecuencias.

 

Recordemos que en la antigüedad se tachaba de brujería a prácticas como la alquimia y la astrología.

 

Para todos los que hemos sido bendecidos con la información de los planos espirituales. Y la trascendencia de reencontrarnos con nuestra divinidad, nos es complicado aceptar que algunas personas, decidan no creer o nieguen la existencia de Dios. Y de las fuerzas que dan sustento y orden al universo. Sin embargo, debemos poner bajo la lupa el tema del ateísmo como fenómeno a entender y no como delito  a perseguir.

 

Como sociedad, desde que tenemos memoria, hemos tenido que aprender que las cosas establecidas en un inicio como correctas y normales. No necesariamente resultaron serlo. Hoy sabemos que la tierra no es plana y consideramos injusto el castigo impuesto a quienes lo plantearon en su momento. También sabemos que las personas zurdas, no son anormales. Ni están vinculadas con fuerzas malignas, ni son enfermos mentales. Partamos de la base que propone que algo es malo o negativo (inadecuado), sólo en el caso de representar o derivar en la incapacidad física o mental de un individuo para funcionar en sociedad.

 

Por lo tanto, ni los zurdos, ni los alquimistas o científicos, o en este caso, los ateos, sólo por concepto y de inicio. Son personas malas o deleznables. Son simplemente diferentes.

 

El respeto es un valor universal. Su práctica genera armonía

Con seguridad tú conoces personas ateas que son excelentes estudiantes. O magníficos profesores o ciudadanos que observan armoniosamente las reglas sociales de conducta y de la sana convivencia entre las personas. Su ateísmo, en la mayoría de los casos, no les impide relacionarse adecuadamente con los demás aunque sus filosofías personales sean muy diferentes.

 

Señalar o condenar a personas o ideas contrarias desarmoniza tu energía.

 

Diferentes no quiere decir rivales

Por otro lado, cabe mencionar que aquellos de nosotros que entendemos y nos esforzamos por vivir espiritualmente y vivimos en busca de la divinidad. Sabemos que la luz creadora ama y protege a todas sus criaturas. Les da libertad de pensamiento (aunque dicho pensamiento pueda resultas adverso a la doctrina original) y no por ello los rechaza o condena. Las leyes del universo aplican para todos. Creamos o no en ellas. He querido tocar este tema porque, con tristeza, veo más frecuentemente, divisiones sociales y enemistad al interior de grupos o comunidades, que bien podrían disfrutar del trabajo en equipo y de los beneficios de la tolerancia y la armonía, si sólo pudieran dejar de lado prejuicios ancestrales y su terrible miedo al cambio.

 

Las creencias son una elección. No una sentencia

Nadie es tu enemigo por no pensar igual a ti. Creyentes o Ateos, la armonía es posible sí existe de por medio el respeto y la tolerancia.

 

Conocemos la trayectoria de muchos personajes ateos que escribieron su nombre en la historia con letras mayúsculas. Ernest Hemingway, Carl Sagan, Albert Einstein, Leonardo da Vinci.   Isaac Newton, Erich Fromm, François-Marie Arouet (Voltaire), Hector Berlioz. Richard Strauss. Nuestra vida actual, no sería la misma sin sus valiosísimas y muy agradecibles aportaciones en materia de ciencia. Filosofía, literatura, música y conocimiento del cosmos.

 

Si te ha sucedido el sentirte rechazado por alguna de tus creencias o por tus ideas, seguro entiendes el valor de la tolerancia y el respeto. Practicar abiertamente estos valores, dará paz a tu vida. Y te permitirá descubrir que siempre se puede aprender algo importante. Aún de personas que viven y piensan completamente diferente a nosotros.

 

Encuentra el equilibrio y la fuerza estará en ti.

 

AUTOR: Miranda Luna, redactora en la gran familia hermandadblanca.org

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